Hasta el instante previo a colar nuestra furgoneta azul repleta de paneles de Tier 1 frente a tu domicilio tu categorización impuesta bajo el gigante y monopolístico sistema burocrático de electricidad español era puramente linealmente triste y plana: Eras meramente aquel peón y pasivo y fiel cliente que recibia asimétricamente un recibo.

Mediante el milagro burocrático legalizado tras encender y sellar nuestro instalador tu boletín pasas a elevarte hacia un potente estatus que asusta a comercializadoras: Entras formalmente como Productor de Energía Renovable asociado (Prosumidor).

Se altera radicalmente tu tipificación jurídica; dispones legítimamente de la llave frente a la puerta del Mercado Mayorista Ibérico (OMIE) bajo compensación para inyectar un preciado bien físico y escaso, obligando por decreto al mastodonte eléctrico a firmar pactos compensatorios frente a tí y cruzarte devoluciones. Pasas dictando en tú tejado los cánones, firmando altas comerciales sin intermediarios parásitos obteniendo regalías a perpetuidad, en plena y majestuosa equidad frente las oficinas del estado y a la par comercial de las grandes.