El autoconsumo colectivo permite que varios consumidores asociados aprovechen la energía de una instalación próxima, según las condiciones y coeficientes de reparto acordados. Antes de valorar el ahorro, hay que confirmar quién participará, dónde se instalarán los módulos y qué consumos se incluirán.
La comunidad debe revisar la disponibilidad y el estado de la cubierta, las sombras, el acceso para montaje y mantenimiento, y las necesidades de cada vivienda o servicio común. Un estudio técnico debe indicar costes, obras, conexión, medición y una propuesta comprensible de reparto.
Conviene presentar alternativas y acordar por escrito participación, financiación, mantenimiento y cómo se gestionarán futuras altas o cambios. Los requisitos de conexión y reparto deben comprobarse para el caso concreto conforme al Real Decreto 244/2019. Una simulación no garantiza un ahorro fijo: el resultado depende del consumo horario y de las condiciones económicas.
