Cuando decides instalar un equipo de carga, solemos preguntarte cómo es el cuadro eléctrico de tu vivienda. En España, la gran mayoría de las residencias estándar cuentan con instalaciones monofásicas, mientras que algunas fincas de gran tamaño o industrias tienen acometidas trifásicas.
¿Qué implica esta diferencia para tu coche eléctrico?
En una instalación de corriente monofásica a 230 voltios (la más común), un punto de recarga estándar inyectará energía típicamente a potencias de hasta 7,4 kW. Esto significa que podrás rellenar por completo la batería habitual de un vehículo promedio en unas agotadas 7 a 9 horas, es decir, un rango perfecto durante la noche.
Por su parte, una conexión trifásica a 400 voltios permite cuadruplicar el flujo, posibilitando cargar al vehículo en formatos de 11 kW o hasta 22 kW siempre y cuando el cargador interno de tu vehículo sea compatible. Esta velocidad es espectacular, reservada habitualmente a talleres, centros logísticos y pymes comerciales.
Desde nuestro equipo técnico medimos inmediatamente tu red. Adaptamos el cargador exacto a tus potencias contratadas, priorizando siempre invertir de modo eficiente el dinero adecuado a tus capacidades estructurales reales sin falsas expectativas.
