Después de una calima, puede quedar polvo sobre los módulos, pero eso no significa que debas limpiarlos inmediatamente. La guía de autoconsumo del IDAE indica que los módulos suelen limpiarse con la lluvia y que conviene intervenir solo cuando hay suciedad excesiva, por ejemplo por aves u otros depósitos. La decisión depende del lugar, la inclinación, el tipo de suciedad y las instrucciones del fabricante.

Comprueba antes de limpiar

Observa la cubierta desde el suelo y revisa si la suciedad es extensa o localizada. Compara la producción con periodos similares teniendo en cuenta nubes, estación y consumo; una bajada puntual no demuestra por sí sola que el polvo sea la causa. Si hay daños, cables visibles o piezas sueltas, no limpies: pide una revisión técnica.

Evita riesgos y daños

No subas a una cubierta mojada o inclinada sin protección adecuada. No pises los módulos, uses cepillos abrasivos o agua a presión, ni apliques productos que el fabricante no autorice. Sigue el manual del modelo instalado; las instrucciones pueden variar. Si el acceso requiere trabajar en altura, encárgalo a personal con medios de seguridad. No manipules cableado ni desconectes equipos para limpiar.

Qué pedir al proveedor

  • Que confirme si el tipo de suciedad requiere limpieza.
  • Que indique método, agua y productos compatibles con el módulo.
  • Que valore acceso, seguridad y coste frente a la producción esperada.
  • Que registre fecha, trabajo realizado y cualquier anomalía.

Para revisar el estado general de la instalación, consulta nuestro servicio de mantenimiento fotovoltaico. La limpieza no sustituye las comprobaciones eléctricas periódicas.

Fuente: IDAE, Guía de Autoconsumo Colectivo (2024), sección de mantenimiento fotovoltaico.