"Si pongo el lavavajillas, enciendo la aerotermia y, además, conecto a cargar el coche... ¿no saltará el interruptor general (ICP) y nos quedaremos totalmente a oscuras?". Este es el miedo generalizado número uno al momento de comprar por primera vez un coche eléctrico. Años atrás esto podría haber requerido doblar la modulación de tu contrato de luz (con los temibles sobrecostes mensuales consiguientes), pero ya no.
La magia llamada "Balanceo Dinámico del Consumo"
Durante nuestra instalación, implementamos un pequeño dispositivo inteligente con pinzas de medición directamente en la acometida de tu vivienda. El punto de recarga se comunica cada milisegundo con la casa para saber cuánta luz gastas en general.
¿Qué ocurre si pones el horno y la lavadora al mismo tiempo que el coche está en su pico de carga? El punto de recarga reduce inteligentemente de forma temporal y automática los kilovatios que envía a tu vehículo; se retrae, cediéndole la prioridad al hogar. En cuanto tu familia acaba de usar los aparatos pesados, el coche recupera automáticamente toda la potencia máxima sobrante disponible y acelera sus tiempos libremente.
Con esta herramienta vital jamás castigarás tus "plomos", ni requerirás pagar cuotas fijas extras mensuales a tu distribuidora encareciendo la potencia contratada innecesariamente.
